sábado, 21 de marzo de 2009

Resúmenes de sesiones 4,5,6 y 7

Resumen 4ª sesión

La educación personalizada es un proceso continuo y permanente para el perfeccionamiento. Implica una comunicación recíproca e interpersonal, incluyendo todo lo que no decimos con palabras sino con acciones y afectos. Nos permite abrirnos a los otros a través de la comunicación y la apertura y sus principios fundamentales son la relación de flexibilidad y humanidad de un profesor reflexivo.
Requiere de exigencias técnicas como el diagnóstico de cada escolar, sus valores y potencialidades; técnicas de predicción individual para que tengamos una idea de hasta dónde puede llegar cada alumno. Las técnicas de enseñanza sistemática van contribuyendo a que los educandos vayan responsabilizándose de sus aprendizajes. Otra exigencia es la autoevaluación y el uso de fichas para la enseñanza personalizada.


Resumen 5ª sesión

La reflexión nos va a permitir conocernos mejor en nuestro quehacer docente, lo que hacemos, lo que hacemos bien y lo que hacemos mal porque es la actividad de la mente mediante la cual el hombre vuelve sobre sus propios actos, haciéndolos objeto de conocimiento. He aquí la importancia de la reflexión en nuestra acción educativa, porque daremos el justo valor a la didáctica, que tiene que ver con lo que hacemos, con lo que compartimos con los demás y con lo que tenemos como personas.
Nuestra reflexión siempre debe estar basada en los cuatro pilares de la educación que plantea la UNESCO: Aprender a conocer, aprender a ser, aprender a vivir juntos y aprender a ser, basados en los siete elementos didácticos: el estudiante y el profesor; los objetos educativos; los contenidos educativos, la metodología; los recursos didácticos, el lugar y el tiempo didácticos.

Resumen 6ª sesión

La investigación acción es un método y una didáctica que parte de la práctica, de las necesidades reales donde se comienza a problematizar una verdad para darle soluciones. El docente se convierte en un investigador de su aula que tiene que ver con las emociones, los sentimientos, las preguntas previas que se van planteando con el objetivo de de dar solución a los problemas.
En este tipo de investigación, el docente se convierte en un coordinador investigador de acciones de aprendizaje, promoviendo una metodología participativa y grupal, es decir, en equipo. El docente y los alumnos se convierten en observadores de sus propios procesos implicando un cambio de paradigma en la transmisión de conocimientos y de la construcción de estos.

Resumen 7ª sesión

El currículum es un documento de tipo normativo que expresa todo lo que los alumnos van a aprender en un periodo o nivel educativo. Desde su diseño está fundamentado en conceptos filosóficos legislativos que orientan la formación de los alumnos, el tipo de ciudadanos que se desea formar, por lo que toma en cuenta el contexto sociocultural donde se va a llevar a cabo el hecho didáctico.
La diferencia entre el plan de estudios y el currículum radica en que el primero son los documentos donde se van a expresar las diferentes unidades o las diferentes áreas de aprendizaje. Un currículum o plan de estudios está compuesto de varios programas que concretan de una manera más puntual los contenidos culturales que se van a tratar.

domingo, 1 de marzo de 2009

Epistemología de la didáctica

Por: César Correa Enríquez
Palabras clave: didáctica, reflexión
Introducción
En la acción educativa la didáctica tiene que ver con lo que hacemos, con lo que compartimos con los demás y con lo que tenemos como personas, por lo que aquí se aborda su importancia epistemológica en el ámbito de la educación aunada a una permanente reflexión que nos permita conocernos mejor en nuestro quehacer docente: lo que hacemos, lo que hacemos bien y lo que no hacemos bien y ayudar a responder a los “cómos” en el campo del conocimiento.
La didáctica tiene como objeto de estudio la enseñanza aprendizaje y gracias a ella podemos demostrar, planear, llevar a cabo y evaluar dichos procesos en el aula. Nos ofrece elementos teórico-metodológicos para integrar de manera congruente y acorde con las necesidades y características de nuestros educandos.
Villalobos (2002), nos dice que la didáctica es un proceso continuo de dar y recibir, "es el espacio educativo donde el estudiante es responsable de su esfuerzo y de su compromiso, primero consigo mismo y luego con los otros, así como es responsable de luchar contra la ignorancia, el egoísmo y la incompetencia. El docente, por su parte, es responsable y participante de las estrategias de aprendizaje que ofrece a sus estudiantes en el ámbito de la relación didáctica que se desarrolla".
Elaborar un programa didáctico tiene una función importante en la práctica docente ya que es un instrumento que guía el proceso educativo en sus fases de planeación, ejecución y evaluación. De él depende llevar a buen término el proceso enseñanza-aprendizaje y alcanzar los objetivos planteados, evitando la improvisación y la pérdida de tiempo. Así mismo, nos permite prever y aprovechar al máximo los recursos, tomando en cuenta todos los elementos que intervienen en el proceso.
Dichos elementos o momentos didácticos que nos señala Villalobos (2002) y que se sustentan la propia instrumentación didáctica son el diagnóstico, la planeación, la realización y la evaluación, más los siete elementos que a continuación se describen brevemente.
Primer elemento, el del estudiante y el profesor, binomio que implica una tarea conjunta, compartida, así como la interacción en todo el proceso enseñanza aprendizaje que permita autodesarrollo, autorrealización, cooperación y comunicación. La figura del educador se traduce en una actitud de disposición para ayudar, impulsar, fomentar, aconsejar y orientar al educando. En cuanto al educando, se le confieren actitudes de disposición, cooperación y participación en un acto de voluntad y libertad donde asuma un papel de constructor de su proceso de aprender a aprender.
El segundo elemento son los objetivos educativos, que así tienen que estar adjetivados porque deben conllevar las tres áreas de desarrollo del educando: cognitivo, centrado en los conocimientos; de dominio afectivo social, centrado en actitudes, sentimientos y valores, y el de dominio psicomotor, basado en habilites físicas y destrezas físicas.
Los contenidos educativos son el tercer elemento que se refiere a todo aquello que tiene un sentido eminentemente pedagógico y ético, a toda una selección lógica a partir de hechos básicos, ideas específicas, conceptos fundamentales y sistemas e pensamientos que implican toda una organización.
El cuarto elemento lo integra la metodología, entendida como el conjunto de métodos donde de cada método (camino a seguir), se desprende la técnica (medio a partir del cual desarrollamos el método) y de cada técnica el procedimiento (estilo docente).
Los recursos didácticos componen el quinto elemento. Cada persona tiene diferentes canales cognitivos por lo que toda la gama de recursos didácticos nos ayudarán para que cada estudiante aprenda a partir de su propio estilo de aprendizaje.
El espacio físico donde enseño y donde se concibe toda la infraestructura institucional, su visión, su misión, etc., es el sexto elemento y se conoce como el lugar.
Séptimo y último elemento es el llamado tiempo didáctico, que no es más que la concreción de minutos y segundos destinados al proceso de intercambio de la enseñanza aprendizaje y que implica un respeto fundamental para el inicio y el término.
Los conocimientos y el quehacer docente requieren también de la permanente reflexión como un valor intelectual indispensable para comprender la vocación educadora bajo los cuatro pilares que plantea la ONU: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir.
Conclusión
La epistemología de la didáctica es importante para es la selección cuidadosa de fines y medios apropiados para alcanzar objetivos, evita la riesgosa improvisación, disminuye el margen de error y hace eficaz el trabajo. Si a lo anterior le aunamos la constante reflexión y el compromiso ético a la labor, los resultados son excelentes y benéficos no sólo para los alumnos, sino para los propios profesores, las escuelas, las instituciones y en general, para nuestro país.
Referencias
Carreras, María Teresa (2009). Telesesiones 2, 3 y 5 del Módulo Didáctica y medios educativos en ambientes de aprendizaje de la Maestría en Valores para la Acción Educativa. México: ILCE.
Villalobos, Marveya (2002. Didáctica integrativa y el proceso de aprendizaje. México, D. F.: Trillas, pp. 45-50

lunes, 16 de febrero de 2009

Resumen sesión 3

Maestría en Valores para la Acción Educativa
Didáctica y Medios Educativos en Ambientes de Aprendizaje

Sé, por sentido común y experiencia profesional de la importancia de la planeación, pero en el contexto educativo la relevancia es mayor y emocionante. Y digo emocionante porque pienso que en cada planeación que se haga existe un reto al conocimiento, experiencia, currículum, creatividad y compromiso del docente, además de que seguro existe una satisfacción al ir evaluando y reconociendo los éxitos y fracasos, que dan origen a una nueva planeación que busque solucionar problemas reales.
Programar, significa fijar metas en determinado tiempo, usando una metodología que concentre los métodos, técnicas y procedimientos, además los recursos humanos, materiales, tecnológicos y financieros que se requieren, estableciendo la cantidad y calidad en resultados. La programación es la selección cuidadosa de fines y medios apropiados para alcanzar objetivos., evita la riesgosa improvisación, disminuye el margen de error y hace eficaz el trabajo. Si a lo anterior le aunamos el compromiso ético a la labor, los resultados son excelentes y benéficos no sólo para uno sino para los demás, para los alumnos, las escuelas, las instituciones y en general, para nuestro país.

Resumen Sesión 2

Maestría en Valores para la Acción Educativa
Didáctica y Medios Educativos en Ambientes de Aprendizaje

Didáctica, pedagogía, currículum, queramos o no van ligados, van interrelacionados y son utilizados y practicados por todos los que de alguna forma u otra participamos en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Abordamos y utilizamos conocimientos, metodologías, técnicas, procesos, etc., relativos a cada uno de ellos y los aplicamos de acuerdo a nuestros objetivos o a los objetivos que muchas veces indican los programas que hay que cumplir. Sin embargo, pienso que lo que verdaderamente importa es el compromiso que se adquiere en el proceso enseñanza-aprendizaje tanto del docente como del alumno, aunque la mayor parte recaería en el docente pues su creatividad, aliento conocimiento y actualización de éste, influye en el aprendizaje y colaboración del educando. Y me refiero a compromiso como una garantía de una formación científica y psicopedagógica y no una azarosa improvisación ni una perezosa entrega al azar.
Pienso que enseñanza-aprendizaje es una labor constante de actualización pedagógica y didáctica que lleve a la reflexión crítica y a la solución de problemas reales, a reformas que partan de uno y lleguen a abarcar comunidades, instituciones, programas, políticas y comportamientos. Mejorar a través del cambio. Involucrar al alumno en la identificación de solución de problemas que afectan en nuestra comunidad, a ser parte de la investigación y a que se sienta también parte de la solución.

Resumen Sesión 1

Maestria en Valores para la Acción Educativa

Didáctica y Medios Educativos en Ambientes de Aprendizaje

La didáctica es un proceso continuo de dar y recibir Villalobos (2002). En el proceso de esa enseñanza y aprendizaje el educador puede ser un artista, un gran motivador e integrador, un técnico e incluso un científico fundamentado. Creo que una persona puede ser autodidacta si en su libertad responsable es capaz de conducir y desarrollar su aprendizaje y formación.
Continuando y concordando con Villalobos, la didáctica "es el espacio educativo donde el estudiante es responsable de su esfuerzo y de su compromiso, primero consigo mismo y luego con los otros, así como es responsable de luchar contra la ignorancia, el egoísmo y la incompetencia. El docente, por su parte, es responsable y participante de las estrategias de aprendizaje que ofrece a sus estudiantes en el ámbito de la relación didáctica que se desarrolla".
Un abrazo a todos

*Villalobos Marveya (2002. Didáctica integrativa y el proceso de aprendizaje. México, D. F.: Trillas, pp. 45-50

sábado, 6 de diciembre de 2008

La Solidaridad en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Marco Teórico


Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa

Centro de Estudios en Comunicación y Tecnologías Educativas


Maestría en Valores para la Acción Educativa

Sede: FES Cuautitlán, Edo. de Méx.
Tutora: Graciela Galindo
Módulo de Sustento Educativo

La Solidaridad en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos


César Correa Enríquez
06/12/2008


Resumen
Los empleados de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos son actores que pueden generar un cambio en el conocimiento y aplicación de valores éticos y morales en la sociedad. En ellos recae la responsabilidad de actuar, orientar y enseñar a la ciudadanía respecto a dichos valores. El objetivo de este trabajo es saber el nivel de conocimiento del concepto de solidaridad que tienen los empleados de la Coordinación General de Comunicación y Proyectos de ese organismo y la manera que lo aplican en su vida diaria, no sólo en su espacio laboral, sino en la casa y la calle, en el supuesto de que el prestar servicios en un lugar de esas características presupone el manejo y dominio aceptable de este tipo de valores éticos. Para ello se aplicó un cuestionario a 23 de los 48 empleados de la Coordinación de Comunicación, que nos permitió saber que a pesar de que la mayoría de trabajadores se considera solidario, menos de la mitad tiene un conocimiento real del concepto y su aplicación, y sólo el 4% conoce su definición en el código de ética de la propia CNDH.
Palabras clave: solidaridad, valores, comprensión, humanidad, afecto, justicia.

Introducción
De acuerdo a pláticas y conversaciones informales con personal de la Coordinación General de Comunicación y Proyectos de la CNDH, percibí cierta opinión de que en ese departamento no son solidarios entre ellos mismos debido a que prevalecen los intereses individuales sin importarles los demás; no se brindan ayuda y manifiestan que lo que aflora son las envidias, los malos tratos y el egoísmo.
Ante lamentable panorama y considerando que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos es un organismo en donde -por el carácter de su naturaleza- debe prevalecer el conocimiento y dominio claro de valores éticos y humanos, y que dentro de los objetivos de su filosofía institucional se encuentra el “Construir la base ética de actuación del personal de la CNDH, para preservar su naturaleza y fines, que son la defensa, protección y promoción de los derechos humanos”
[1], presento una evaluación del conocimiento del concepto de solidaridad que tienen los trabajadores de la Coordinación General de Comunicación y Proyectos de dicho organismo y cómo lo aplican en su vida diaria en la casa, calle, oficina o cualquier otro sitio.
De tal manera, el objetivo de este trabajo es responder a la siguiente pregunta: ademr servicios ¿En qué medida los trabajadores de la Coordinación General de Comunicación y Proyectos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos aplican la solidaridad?, partiendo de identificar el concepto que tienen de ésta, cómo la entienden, la identifican y la aplican en su vida laboral, familiar y con la comunidad.
En la CNDH se practica la solidaridad por la naturaleza de su función, es la hipótesis que se somete a prueba.
El marco contextual es la Coordinación de Comunicación y Proyectos de la CNDH, que está integrada por 48 personas: 16 que corresponden a mandos medios y directivos y 32 a personal operativo y está ubicada en el cuarto piso del edificio sede con domicilio en Periférico Sur 3469, colonia San Jerónimo Lídice, de la Delegación Magdalena Contreras, en México, D.F., y se realizó durante los meses de abril y mayo de 2008.

Marco teórico
En su “Enseñar la comprensión”, Morin (1999) nos confronta al señalar que somos abiertos a ciertas personas, sobre todo a los más allegados, pero no así a todos los demás para quienes permanecemos la mayor parte del tiempo cerrados o en el peor de los casos, nos ocultamos tras la careta de la indiferencia ante las miserias físicas y morales.
Por su parte, Buxarrais (1998) nos indica que la ausencia de solidaridad ocasiona una deficiente vida pública y que en la actualidad los “valores” del neoliberalismo, como “la moral del éxito”, únicamente conduce al egocentrismo, mismo que lleva a percibir de manera peyorativa las palabras o actos de los demás.
La palabra solidaridad, desde la definición jurídica que proporciona la Real Academia Española (1998), es un modo de derecho u obligación in sólidum y una adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros, definición que comparte el Diccionario Enciclopédico Salvat (1984) y que amplía al señalar que es una “característica de la sociabilidad que inclina al hombre a sentirse unido a sus semejantes y a la cooperación entre ellos”.
Siguiendo la misma descripción sociológica de Salvat, el concepto de “solidaridad social” fue utilizado en el siglo XIV por el árabe Ibn Khaldun como un rasgo fundamental de la sociedad entendida como actividad cooperadora estableciendo el criterio de que cuanto más adversa sea la situación de un grupo, más fuerte es su solidaridad.
Posteriormente el francés Durkheim la divide en mecánica y orgánica, donde la primera es producto de un conformismo uniformado por ideas, sentimientos y creencias, mientras que la segunda es resultante de la irrupción de la división del trabajo con efectos heterogéneos sobre la sociedad. En cambio, desde el punto de vista marxista, la solidaridad se presenta bajo una fundamentación económica conformada en las clases sociales, por lo que sólo puede ser entendida en el marco de cada una de ellas.
En el tema cuatro del curso virtualizado 2003/2004 Sociología y Educación para el Desarrollo y la Solidaridad de la Universidad de Almería, España,
[2] se plantean siete características de la solidaridad:
1. Como actitud moral que cambia la vida de la persona en orden a implicarla con el destino de otro, convirtiéndose en un modo de comprensión como seres humanos;
2. Como opción que genera cambios en la forma de vivir y pensar sin dar pie a la indiferencia;
3. Que enfrenta las causas profundas de la injusticia, los conflictos y el desequilibrio ecológico;
4. Que busca extender el “nosotros” a todos los seres humanos y al entorno natural;
5. Que implica dimensiones del ser humano como la sensibilidad, la justicia, lo racional y la praxis en los cambios de hábitos y conductas;
6. que denuncia las injusticias y propone innovaciones radicales y
7. que está orientada a los más débiles con el afán de desaparecer las desigualdades.

Algunos de los anteriores puntos no están apartados de la concepción humanista con que se aborda esta evaluación como algo inherente al ser humano, como un valor importante que puede y debe ser aprendido para la mejor convivencia y comprensión de las personas pero, fundamentalmente, como un principio transformador, universal, sensible y racional orientado a los más débiles.
Objetivo similar de la solidaridad como actitud y valor persiguen Traver y García (2006) quienes plantean que solo se puede ser solidario a partir del respeto a las diferencias individuales y su complementación en un proyecto compartido en el que se pretendan lograr beneficios generales porque con ese respeto se manifiesta una de las actitudes solidarias.
Su aportación es en el entendido de que en las relaciones solidarias existe una relación fraternal de ayuda mutua; una conciencia de que se pueden lograr intereses comunes respetando las diferencias individuales; de buscar el consenso, la justicia y la comprensión. La solidaridad como actitud y valor es necesaria para la formación de ciudadanos capaces de actuar para el bien común y que contribuyan responsablemente a la mejora de su comunidad en una sociedad democrática (Traver y García, 2006).
Se parte también de la base que plantea la profesora Rosa Buxarrais (1998) en el sentido de que:
…la solidaridad es una actitud, una disposición aprendida, que tiene tres componentes: cognitivo, afectivo y conativo. De aquí que los conocimientos que una persona tiene son suficientes para fundamentar la actitud acompañados del componente afectivo –el fundamental-, y el conativo o comportamental que sería el aspecto dinamizador de dicha actitud. (p.2)

Para ella, el concepto de solidaridad “implica afecto: la fidelidad del amigo, la comprensión del maltratado, el apoyo al perseguido, la apuesta por causas impopulares o perdidas”, como un deber de solidaridad.
Por otro lado, cita a Victoria Camps manifestando que la solidaridad no es un concepto frecuente ni central de la ética, como la justicia, pero que sin embargo se debe tomar como condición de ésta y que va ligada a ella como complemento.
En su análisis del concepto nos ofrece tres componentes que califica como esenciales (Buxarrais, 1998):
1) Compasión: porque la solidaridad es un sentimiento que determina u orienta el modo de ver y acercarse a la realidad humana y social, condiciona su perspectiva y horizonte: Supone ver las cosas y a los otros con los ojos del corazón, mirar de otra manera. Conlleva un sentimiento de fraternidad, de sentirse afectado en la propia piel por los sufrimientos de los otros que son también propios.
2) Reconocimiento: no toda compasión genera solidaridad, sólo aquella que reconoce al otro en su dignidad de persona. La solidaridad así tiene rostro, la presencia del otro demanda su respuesta.
3) Universalidad: “La desnudez del rostro”, la indefensión y la indigencia es toda la humanidad y simboliza la condición de pobreza de esfera intimista y privada.

Un claro ejemplo de este tipo de investigaciones lo dan los chilenos Román e Ibarra (2007), en su trabajo Solidaridad: significados, valoraciones y prácticas, plantean que el uso de la palabra solidaridad se puede aplicar en distintos contextos y diversos aspectos de la vida social, y plantean cuatro tipos de solidaridad:
Solidaridad distributiva y de oportunidades sociales, donde acciones que apuntan hacia una disminución de las desigualdades sociales y hacia la ampliación de las oportunidades en el ámbito de la educación y el trabajo para los grupos sociales de menores recursos. Sus principales actores son el Estado, los políticos y los empresarios.
Solidaridad de convivencia y ayuda cotidiana. Se basa en tres tipos de acciones: de apoyo emocional y psicológico; de buena convivencia y acciones de ayuda y colaboración hacia personas con las que convive cotidianamente.
Solidaridad de ayuda voluntaria, que agrupa a dos tipos de acciones: las realizadas a través de instituciones y las de carácter colectivo que se realizan con el objeto de ayudar a personas cercanas.
Solidaridad de ayuda material a los más necesitados. Agrupa a aquellas acciones centradas en la ayuda en dinero o bienes materiales dirigida a personas en situación de necesidad o instituciones de beneficencia.
Solidaridad mediada por el mercado. Reúne acciones de ayuda que se llevan a cabo a través de mecanismos comerciales.
Con todo lo manifestado en los diversos conceptos teóricos vemos que el bienestar de los otros, manifestado en gran medida bajo el concepto de solidaridad, no significa ni conlleva a que cada uno descuide su propia persona ni tampoco a olvidar que el bienestar material puede llegar a generar individuos insolidarios, despreocupados de la suerte de los demás.
Por otro lado, el Código de Ética y Conducta de los Servidores Públicos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, es una referencia obligada en esta evaluación porque además de definir los antecedentes, exposición de motivos, filosofía institucional, objetivos y misión, que se entiende, deben seguir como norma los trabajadores de dicho organismo, dentro de los valores que manifiesta se encuentra el de la solidaridad, al que define, “consiste en la atención y ayuda desinteresada que unos seres humanos brindan a otros por el simple hecho de pertenecer al género humano. La solidaridad es el rostro del amor”.
[3]
Con todo lo anterior, el concepto de solidaridad se aborda desde un principio ético basado no sólo en la actitud moral de la persona sino también como un principio de ayuda y colaboración que transforma las relaciones humanas y sociales. Un modo de ser comprensivo que combate la indiferencia ante la injusticia y el abuso.

Referencias
Buxarrais, Ma. Rosa (1998). Educar para la Solidaridad. Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación la Ciencia y la Cultura. Educación en Valores. Recuperado en marzo de 2008 de
http://www.oei.es/valores2/boletin8.htm

CNDH. Código de ética y conducta de los servidores públicos de la Comisión Nacional de los derechos Humanos. Recuperado en marzo de 2008 de:
http://cndh-intranet/ofmayor/dgrechum/scivcarr/codEtica.htm

Galván, S. “Estrategia para la recolección de información”. Telesesión 12 del módulo de Investigación de la maestría en Valores para la Acción Educativa del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa, efectuada el 22 de abril de 2008 en la sala de videoconferencias de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM.

Hernández, R., Fernández-Collado, C. & Baptista, P (2007). Metodología de la Investigación. México: Mc Graw Hill.

Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Francia. Organización de las Naciones Unidas.

Nocera, Pablo. Aproximaciones para una historia de la formulación sociológica del concepto de solidaridad. Su trayectoria conceptual en el pensamiento francés hasta la sociología de Émile Durkheim. Recuperado el 7 de octubre del 2008 de:
www.iigg.fsoc.uba.ar/jovenes_investigadores/4jornadasjovenes/EJES/.../Ponencias/NOCERA,%20Pablo.pdf

Real Academia Española (1992). Diccionario de la Real Academia Española. 21a edición. España: Autor.

Román, José Antonio e Ibarra, Sebastián (2008). Solidaridad: significados, valoraciones y prácticas. Chile: Facultad de Filosofía de la Universidad Alberto Hurtado.

Salvat (1984). Solidaridad. En Diccionario Enciclopédico Salvat Universal (Vol. 18, p. 490). España: Autor.

Traver Martí, Joan Andrés & García López, Rafaela. (2006). La técnica puzzle de Aronson como herramienta para desarrollar la competencia “compromiso ético” y la solidaridad en la enseñanza universitaria. Revista Iberoamericana de Educación. Recuperado en marzo de 2008 de
http://www.rieoei.org/1519.htm

Universidad de Armería (2004). Tema 4: El concepto de la solidaridad: enfoques y aplicaciones. En Curso virtualizado Sociología y Educación para el Desarrollo y la Solidaridad. Recuperado en marzo de 2008 de:
http://www.ual.es/Universidad/Depar/Sociologia/socdes/tema4.doc




[1] Código de Ética y Conducta de los Servidores Públicos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, rescatado en marzo de 2008 de: http://cndh-intranet/ofmayor/dgrechum/scivcarr/codEtica.htm


[2] Archivo PDF que no cuenta con fecha de creación ni autor y que fue rescatado en abril de 2008 de: http://www.ual.es/Universidad/Depar/Sociologia/socdes/tema4.doc
[3] Código de Ética Ibidem.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Aplicación de los Derechos Humanos a la autoestima y a la participación social

Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa
Centro de Estudios en Comunicación y Tecnologías Educativas
Aplicación de los Derechos Humanos a la autoestima
y a la participación social
César Correa Enríquez
Maestría en Valores para la Acción Educativa
Sede: FES Cuautitlán, Edo. de Méx.
Tutora: Graciela Galindo
Módulo de Sustento Educativo

Palabras clave: Derechos humanos, autoestima, dignidad, participación social, responsabilidad, libertad.
Introducción
Los derechos humanos son la protección o expresión de la dignidad del hombre[1] y ésta se sustenta en la autoestima como un valor que permite conocerse así mismo, aceptarse y autoevaluarse con el fin de buscar el perfeccionamiento propio y el de lo demás. Así, la persona va creciendo y su participación en la sociedad se vuelve moralmente buena, tolerante, justa y solidaria.
En este pequeño trabajo se explica la importancia que tienen los derechos humanos en el desarrollo de la autoestima como una forma natural y necesaria de valorarnos y valorar a los demás como miembros de una sociedad que busca una mayor participación democrática y libre.
Derechos humanos
Los derechos humanos, también llamados derechos naturales, explican Beuchot & Saldaña (2000), surgen de tres aspectos importantes: de un derecho fundamental, como es el derecho de la persona a ser; el derecho de la persona a su libertad y los derechos de la persona que se derivan de los fines propios de ella y están en el estatuto natural del propio hombre, que posee por naturaleza, por el simple hecho de existir.
Por lo tanto, los derechos humanos tienen como base su radicalidad en la persona, son derechos reales que están inherentes a cada humano y cuidan la dignidad de éste por el simple hecho de que el ser humano es una persona, tiene una dignidad y los derechos humanos son la protección natural de esa dignidad.
Y bien, la dignidad es la condición que cada humano puede exigir de ser tratado como semejante a los demás, sea cual fuere su sexo, ideas, color de piel, condición económica, gustos, etc., ser tratado como persona. La dignidad se sustenta en la autoestima, ese sentimiento que tenemos de valorarnos a nosotros mismos, de aceptarnos como somos, de reconocernos.
Autoestima
Un adecuado nivel de autoestima en una persona se basa en la habilidad para conocerse, aceptarse y valorarse incondicionalmente y entre mejor se conozca se valore y se aprecie, será mejor valorada y apreciada por otros. Una ventaja que tenemos las personas es que la autoestima puede formarse, desarrollarse y reconstruirse cuando tenemos algún problema.
María del Carmen Quiñones (2008), clarifica que la autoestima se encuentra formada por cuatro pilares:
Vivir concientemente, hacernos conscientes de quiénes somos, que nos reconocemos como seres vivos, que tenemos intelecto y voluntad, con propósitos, ilusiones e ideales.
Aceptación de sí mismo tanto al exterior como al interior, con nuestras capacidades, fortalezas y debilidades.
Responsabilidad de sí mismo y del desarrollo que queremos, o de quitar o limitar aquello que nos está afectando.
Autoafirmación. Una vez que coincide lo que siento con lo que creo, pienso y hago, adquiero congruencia y con eso estoy adquiriendo el valor fundamental de la unidad, de la verdad, de la bondad, porque sé lo que es bueno y tomo lo esencial. De esa manera puedo empezar a vivir con propósito, con un proyecto de vida donde puedo administrar mi tiempo, mis recursos, mis relaciones y así, poder tener integridad personal.
La integridad personal es lo que nos permite mantener el nivel adecuado de autoestima porque cuando somos congruentes con lo que somos, queremos y hacemos, somos de una sola pieza, somos íntegros.
Ser congruente con nuestros gestos y nuestros dichos, así como ser abierto al escuchar y aceptar el lenguaje del orto además de cuidar las expresiones de afecto y reconocimiento siendo claros precisos y sinceros, son elementos que contribuyen a incrementar y afianzar la autoestima.
Este valor es de vital importancia porque con él se contribuye a que el ser humano crezca con la convicción de que es estimado y valorado, que es merecedor de la felicidad y buscará relacionarse socialmente y desarrollar su sentido de pertenencia e identidad a una familia, una colonia, una sociedad, una nación, un planeta.
Los derechos humanos protegen y fortalecen la dignidad de las personas. Si el hombre no es consciente de su propia dignidad, es el primero que obstaculiza sus derechos y mucho menos puede respetar la dignidad y los derechos de sus semejantes.
Cuando el hombre tiene autoestima, fortalece su dignidad, se reconoce como valorado y reconoce también el valor de los demás. En ese momento está respetando y valorando los derechos humanos de todo aquel con el que convive, favoreciendo intercambios culturales que refinan la manera de satisfacer distintas necesidades para mejorar el desarrollo de la vida humana, protege y se solidariza con el débil y el oprimido.
Conclusión
Los derechos humanos son inherentes a la naturaleza humana y son la expresión y protección de la dignidad del hombre que como individuo, por el simple hecho de existir, merece respeto. La persona tiene que crecer con autoestima y dignidad, con valores fundamentales como la solidaridad, el respeto, el aprecio, la responsabilidad, y así alcanzar madurez personal para desempeñar un papel de buen ciudadano que entable relaciones interculturales, elimine toda forma de racismo y discriminación, se preocupe por la justicia, sea participativo y colaborativo para lograr una mejor calidad de vida.
Una persona con autoestima reconoce sus derechos como ser humano, al mismo tiempo que los derechos humanos contribuyen a la autoestima de la persona. La buena convivencia entre personas genera buena calidad de vida, mejores sociedades, respetuosas y justas.
El hombre forma parte de una sociedad donde se desenvuelve bajo reglas de interacción y participación en cuyo contexto pone en práctica individual y colectivamente sus conocimientos, actitudes y habilidades, además de los valores propios de la convivencia democrática.




Referencias
Beuchot, Mauricio y Saldaña, Javier. Derechos humanos y naturaleza humana,
UNAM, México 2000.
Comisión Nacional de los Derechos Humanos. (2007). La familia y los derechos
humanos. México: Autor.
Helios, Centro Holista. (2007). Autoestima. Recuperado el 7 de agosto de 2008,
de: http://www.helios3000.net/desarrollo/autoestima.shtml
López de Llergo, Ana Teresa. (2000). Valores, valoraciones y virtudes. México:
Patria.
López de Llergo, Ana Teresa. (2000). Educación en valores, educación en
virtudes. México:Patria.
Martínez Bullé-Goyri, Víctor M. (2008). Telesesión 8 (8-09-2008) del Módulo
Sustento Educativo de la Maestría en Valores para la Acción Educativa. México: Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa.
Naval, Concepción & Laspalas, Javier. (2000). La educación cívica hoy.
España: EUNSA
Ostrosky-Solís, Feggy (2008). Mentes asesina. La violencia en tu cerebro,
México, D.F.: Quo libros.
Quiñones, Ma. Del Carmen. (2008). Telesesiones 1, 2, 3 y 4 del Módulo
Sustento Educativo de la Maestría en Valores para la Acción Educativa.
México: Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa.
Savater, Fernando. (2004). El valor de educar. (19th ed.). Barcelona, España:
Ariel.
Savater, Fernando. (2004). Ética para amador. (16th ed.). Barcelona, España:
Ariel.
Wikipedia (2008). Autoestima. Rescatado el 7 de agosto de 2008, de
http://es.wikipedia.org/wiki/Autoestima


[1] Martínez Bullé-Goyri, Víctor M. (2008). Telesesión 8 (8-09-2008) del Módulo Sustento Educativo de la Maestría en Valores para la Acción Educativa. México: Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa.